Si bien la piel y las mucosas del perro, generalmente pigmentadas, contribuyen a constituir el pelaje, el elemento determinante es evidentemente el pelo. El pelo de los perros domésticos es extremadamente variable tanto en su naturaleza como en su color, llegando a ser incluso inexistente en algunas especies, como en el caso de los perros desnudos de México. Puede ser raso (braco), semilargo (caniche o pastor alemán), largo (lebrel afgano). También varía su textura; así, se distinguen el pelo sedoso y suave, el pelo en bucle o encordado como el del caniche, el pelo rizado (faldero maltés, por ejemplo), el pelo lanoso como el de los grifones y el pelo duro, llamado también «de alambre» (en los fox-terriers de pelo duro). Una cosa está clara, en cuanto mejor sea el pienso para perros que le demos a nuestro perro, más brillante y saludable será el pelo.

pelo-de-los-perrosAñadamos que en algunas razas de pelo largo o semilargo, puede hallarse una capa interna o borra que sirve de protección suplementaria contra el frío.

En la coloración del pelaje deben distinguirse pelajes sencillos, monocolores (negro, leonado, marrón, blanco o gris ratón) y pelajes compuestos de dos o tres colores. Entre los pelajes de dos colores está el pío, caracterizado por un fondo blanco sembrado de manchas negras o de otro color; el azul, compuesto de manchas negras sobre fondo gris azulado; el negro y fuego, con manchas generalmente bien repartidas. En el pastor alemán, por ejemplo, el pelo puede ser claro, oscuro, pizarroso, ceniza, plateado o tordo. La asociación de pelos blancos y negros da, según la proporción, el gris. El alobado está constituido por pelos amarillos y leonados en la base y más oscuros, hasta el negro, en los extremos. El overo es una mezcla de pelos pelirrojos o marrones y de pelos blancos. Existen, por último, muchas categorías de pelajes de tres colores: el ruano (pelos blancos, rojos y negros), el danés (fondo gris con manchas negras y blancas), el tricolor (pelaje pío pintado con manchas negras o leonadas).

A la noción de color debe añadirse la de particularidades generales como reflejos, muarés, picaduras, superficies jaspeadas o nivosas e incluso dibujos especiales como el atigrado, el acebrado, el tiznado y el salpicado. En ciertas regiones del cuerpo (peto o pechera, manto en la región dorso-lumbar) se observan algunas variantes. A veces, se observan en la cabeza marcas o manchas blancas (estrellas, listas) u oscuras (tiznes).

La parte inferior de los cuartos puede también ser de color diferente al del resto del cuerpo del animal.

Observemos, en fin, que las variaciones estacionales o climáticas influyen considerablemente en la textura del pelo, pues el perro tiene una capa de verano y otra de invierno. En este último, la borra o es más abundante o aparece si no existía en el pelaje de verano.

El propio color de la piel influye en el pelaje. Cuando éste es claro, la piel es generalmente rosa. Cuando hay pigmentaciones, los pelos se oscurecen también, ora con manchas (bracos de Auvernia, dálmatas), ora de manera uniforme (caniche).

Por su parte, las mucosas pueden estar pigmentadas en negro o violeta oscuro (chow-chow). Si en esta última raza constituyen un criterio de pureza, no ocurre lo mismo con las otras y el ennegrecimiento del paladar de un lebrel, no apunta a una ascendencia más elevada que la de un mestizo.

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