Es relativamente difícil precisar la duración exacta de la vida de un perro, puesto que un animal de diez años puede a veces manifestar señales de senectud considerables que sólo se encontrarían normalmente en un animal de quince o más años. Digamos, no obstante, que la vida media de un perro se sitúa sobre los doce años. Pero para nuestra tranquilidad es importante señalar que algunos perros alcanzan y sobrepasan los veinte años. Desde luego, son casos excepcionales, pero merece la pena destacar su existencia. También depende mucho de la vida que lleve el perro, por ejemplo una buena alimentación es importantísima, un buen pienso para perros seguramente alargue la vida de un perro. Aquí te dejamos un post de perrosysusrazas.com que es una pequeña guía para comprar pienso para perros.

la-edad-del-perroCon excesiva frecuencia, la gente tiene cierta inclinación a comparar la edad del hombre con la del perro. Esta comparación es a menudo errónea, debido a que se aplica un índice único, que por lo general suele ser siete. En realidad, deberían aplicarse índices variables según el período de vida del perro.

La determinación de la edad de un perro no puede hacerse examinando su estado general, ni el aspecto del pelaje, ni, como algunos creen, la opacidad de sus ojos.

El único criterio válido es el examen del sistema dental y en especial de los dientes delanteros, los incisivos. Los incisivos tienen forma de flor de lis y constan de tres lóbulos, de los cuales el lóbulo mediano es el más destacado. Cuando este lóbulo dental desaparece por el uso, se dice que el diente está raseado o nivelado. A partir del canino, los incisivos tienen los nombres siguientes: el angular, el medianero y la pinza.

Los dientes de leche empiezan a desgastarse desde el momento en que aparecen. Se separan unos de otros y, a los dos meses y medio, rara vez quedan pinzas inferiores. A los tres o tres meses y medio casi no quedan medianeros inferiores y a los cuatro meses caen los angulares inferiores.

Pero durante este tiempo el diente se ha desplazado cada vez más para dejar paso a los dientes adultos, cuya erupción va a durar unas tres semanas.

La caída de los primeros dientes se produce, según la raza y el volumen del perro, entre los dos meses y medio y los cinco meses. A partir de este momento, sólo es posible hacer conjeturas sobre la edad del animal, ya que influyen muchos factores, como la alimentación y la diversa implantación de los dientes, que hacen difícil la apreciación exacta del desgaste debido únicamente a la edad. Hasta el año, los nuevos dientes permanecen blancos e intactos. Hacia los quince meses, ya se nota señal de desgaste en las piezas inferiores. Muy rápidamente, en dos meses, es decir, cuando el perro ha cumplido ya los dieciocho meses de edad, las pinzas inferiores se nivelan y aparece un principio de raseo en los medianeros inferiores.

Hacia los dos y medio-tres años, los medianeros inferiores se nivelan a su vez y se inicia el raseo de las pinzas superiores.

Hacia los tres y medio-cuatro años, se nivelan las pinzas superiores y hacia los cuatro o cinco años los medianeros superiores. A esta edad se considera ya que todos los dientes están raseados o nivelados y cualquier valoración se toma difícil, a veces imposible; a partir de este momento hay que basarse en el color amarillento de los dientes, que va acentuándose, y en el desgaste de los angulares superiores e inferiores, que es lento y rara vez se produce antes de que el animal haya cumplido los seis años.

No obstante, conviene no olvidar otras señales de envejecimiento, de las que al principio hemos dicho que no podían constituir un criterio para conocer la edad.

Los ojos del perro se enternecen debido a la catarata senil, es decir, a una opacificación del cristalino. El porte de las orejas, sobre todo en los perros de orejas erguidas, es menos vivo, menos alerta, y la oreja cae sobre los lados, originando una forma especial de llevarlas llamada «oreja de asno».

El aspecto general del perro se modifica, su pelaje encanece, normalmente al nivel de cejas y bigotes.

En un animal senil, el sistema dental presenta un aspecto generalmente descalabrado: dientes desplazados, dientes con sarro y encías inflamadas. Los perros viejos pierden sus dientes por las mismas razones por las que los perdemos también los seres humanos.