La castración aun es un tema muy controvertido para los dueños de mascotas. Y se asocia a la imagen de perros y gatos gorditos y letárgicos.

Es pensando en ello que, a continuación, presentamos algunos de los mitos y verdades al respecto:

«La castración deja ido al animal”

Falso. El animal se volverá letárgico tras la castración solo si adquiere mucho peso. Gordito, se fatigará de forma fácil y no va a tener exactamente la misma predisposición. El sopor es consecuencia de la obesidad y no de la castración en sí. Los animales en la fase adulta reducen de forma gradual la actividad. Muchos asocian equivocadamente ese traje con la castración.

«La castración engorda”

Falso. La castración puede ocasionar incremento del hambre, mas si se controla la ingesta de comestible y el dueño no cede a voluntad del animal, puede sostenerse el peso. Se observa que los animales capados, cuando son jóvenes, ya antes de cumplir un año de vida, presentan menos signos de incremento del hambre y menos tendencia a volverse obesos. La obesidad artículo-castración es ocasionada eminentemente por el dueño y no por la cirugía.

«La castración cercena al animal, ¡es una cirugía atroz!”

Falso. La cirugía de castración es bien simple y veloz y el postoperatorio es bastante tranquilo; singularmente en animales jóvenes. Se usa anestesia general y el animal ya va a estar activo veinticuatro horas tras la cirugía. No hay consecuencias malignas para el animal que continuará teniendo una vida normal.

«La castración evita el cáncer en la hembra”

Verdad. Las hembras capadas ya antes de un año de edad tienen poquísimas posibilidades de desarrollar cáncer de mama en la fase adulta en comparación con las hembras no capadas. La posibilidad de cáncer de mama es prácticamente cero cuando la castración ocurre ya antes del primer celo. La retirada del útero anula la posibilidad de inconvenientes uterinos.

«El macho capado no tiene interés en la hembra”

Falso. Muchos machos capados prosiguen interesados en las hembras, si bien es menor la posibilidad un animal no capado. Si el macho es capado y hay una hembra en celo en la casa, puede llegar a cruzarla en general, sin que haya fecundación.

«Hay que capar a la hembra una vez que haya dado a luz”

Falso. Al revés de lo que mucha gente piensa, la perra no se «frustra» o bien «se pone triste»” por no tener cachorros. Esa es una característica humana que no se aplica a los animales. Si consideramos la prevención del cáncer de las glándulas mamarias, va a ser cien por ciento eficiente. Lo idóneo es capar a la mayor brevedad.

«Capando a los machos dejan de mear por la casa”

Verdad. Una característica de los machos es definir el territorio con la orina. Si el macho, el can o bien el gato son capados ya antes de un año de edad, no acotará el territorio en la fase adulta. La castración asimismo está indicada para los animales adultos que acotan el territorio Orinando por la casa. En este último caso, puede acontecer que los animales prosigan delimitando territorio aun tras la castración, en tanto que han adquirido el hábito de mear en todas y cada una partes.

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